Diamantes negros (Miguel Alcantud, 2013)

2-12-13 diamantes negros

“Yo sólo quiero jugar al fútbol”

Necesitamos más cine así, con la única pretensión de mostrar una realidad que o no se conoce, o se ignora. “Diamantes negros” es la historia de dos adolescentes de Mali que sueñan con jugar en equipos de fútbol de primera división en Europa, se preparan para ser fichados por algún ojeador y así cumplir su sueño, no sin antes con un gran sacrificio económico por parte de sus familias, o incluso del pueblo entero. Llegar a esto, parece la única salida a la pobreza que sufren.

Todos sabemos lo que es el fútbol, un deporte llevado a espectáculo de masas, un negocio mastodóntico financiado más por ilusiones de sus seguidores que otra cosa, esto no tendría nada de malo (al menos para mí) si como consecuencia de algo así, no hubiera actualmente 20.000 personas deambulando por calles europeas, traídas con la promesa de ser jugadores profesionales; es un todovale para sortear el reglamento. Aunque hay que decir, que no sólo pasa con el fútbol europeo, es el deporte de élite en general…  El 31 de octubre en el programa de la cadena Ser, Acento Robinson, dedicaron el espacio al caso de la NFL (la Liga de fútbol americano), que tuvo que indemnizar a 4.500 ex-jugadores por lesiones neuronales, provocadas por la brutalidad de este deporte. Al aparecer estas lesiones, los jugadores no eran dados de baja ni nada similar, al contrario, eran coaccionados a continuar jugando a pesar de su enfermedad, y muchos de ellos, acabaron suicidándose. Os recomiendo escuchar el podcast ‘Deportistas profesionales: ¿tren de personas o mercancías?’.

Técnicamente la película es quizás un poco deficiente, unas actuaciones rápidas y un montaje regulín, pero encubierto por un mensaje tan potente como revelador, dejándote pegado a la pantalla, casi rezando por un final que se ve venir, un final real.

Nos encontramos con la cara más cruel del mal uso del fútbol, donde las víctimas acaban siendo tratadas como criminales, y quedan sin lugar en el mundo donde estar.

Ficción o documental, hay “documentación” audiovisual que quiere dar luz a estos hechos, y cuando se trata de derechos humanos, deberíamos plantearnos unos circuitos y una distribución digna de la difusión que merecen. Pero tampoco somos tontos, y sabemos por qué hay injusticias que nunca terminan, por eso, de momento, lo que nos queda es difundir.

Os animo a que hagáis un esfuerzo por encontrar esta película en vuestra ciudad, quizás el boca-oreja haga su trabajo….

Valen R.M.

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